En 2026, el panorama de ciberseguridad en México se caracteriza por un aumento sostenido en la sofisticación de los ataques, impulsados por el uso de Inteligencia Artificial tanto por atacantes como por defensores. México se mantiene entre los países más atacados a nivel global, junto con Brasil, al concentrar organizaciones con mayor madurez tecnológica en la región. Bajo este escenario, las empresas enfrentan amenazas automatizadas que evolucionan constantemente, elevando la presión sobre las estrategias de protección. 

“Hoy el CISO ya no es medido por métricas operativas, sino por su impacto en el negocio: cuánto riesgo reduce, qué tan eficiente es la organización y cómo contribuye a crecer de forma segura en un entorno cada vez más complejo”.

La adopción de Inteligencia Artificial dentro de la ciberseguridad ha dejado de ser opcional. De acuerdo con estimaciones del sector, más del 60% de los incidentes recientes involucran algún tipo de automatización o componente basado en IA. En paralelo, compañías como Zscaler han invertido en desarrollos propios y adquisiciones para integrar capacidades avanzadas en análisis de riesgo y prevención. “La Inteligencia Artificial se utiliza en ambos sentidos: para defender y para atacar… quien diga que tiene la bala de plata está mintiendo”, advirtió Mario Mora, al subrayar el carácter evolutivo de esta tecnología.

Los sectores financiero, retail y manufactura encabezan la inversión en ciberseguridad en México, debido a su alta exposición y al valor de los datos que manejan. En estas industrias, el objetivo no solo es prevenir brechas, sino proteger el activo más crítico: la información. A nivel global, se estima que el costo promedio de una filtración de datos supera los 4.5 millones de dólares, lo que refuerza la urgencia de adoptar modelos más eficientes y menos fragmentados.

Uno de los principales retos para las organizaciones ha sido la acumulación de soluciones aisladas que incrementan la complejidad operativa y los costos. Frente a esto, Zscaler impulsa una estrategia basada en la consolidación tecnológica, orientada a reducir tanto el Capex como el Opex. “La recomendación es evitar stacks heterogéneos que no agregan valor y generan complejidad; se necesitan estrategias bien pensadas que prioricen eficiencia y flexibilidad”, explicó Mora, enfatizando la necesidad de simplificar arquitecturas.

En este entorno, el rol del CISO ha cambiado de forma radical. De ser un perfil técnico enfocado en la operación, ahora participa activamente en decisiones de negocio, con métricas centradas en reducción de riesgo, eficiencia y crecimiento seguro. Este cambio también está impulsado por una mayor presión regulatoria y por la necesidad de alinear la ciberseguridad con objetivos estratégicos, donde la gestión del riesgo digital se convierte en un elemento determinante para la continuidad y competitividad de las organizaciones.

Zscaler, ha apostado por una arquitectura de plataforma que ofrece visibilidad integral y protección continua. Este enfoque busca reducir la fatiga de alertas y mejorar la capacidad de respuesta de los equipos de seguridad, un problema que afecta a más del 70% de los CISOs según diversos estudios del sector.

“El canal tiene frente a sí una decisión importante: mantenerse en un modelo tradicional o evolucionar hacia soluciones que realmente generen valor. Ahí es donde tecnologías como las de Zscaler abren la puerta a nuevos ingresos y mejor posicionamiento”.

Para el canal de distribución, el contexto también ha cambiado. La ciberseguridad ha dejado de depender exclusivamente de servicios de red, abriendo nuevas oportunidades para integradores y socios especializados. La escasez de talento en el mercado, que supera los 3.5 millones de profesionales a nivel global, ha convertido al canal en un asesor estratégico para las organizaciones, con la posibilidad de generar ingresos a través de servicios profesionales y consultoría.

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