
Los ataques de ransomware y el robo de información son problemas que cada día son más frecuentes, sofisticados y complicados de evitar. Para las empresas, el nuevo desafío es desarrollar capacidades de detección de amenazas de manera anticipada, con el objetivo de garantizar la integridad de su información y poder recuperar el control de las operaciones rápidamente en caso de un ataque.
De acuerdo con Kaseya, compañía líder a nivel global en software de gestión de TI y ciberseguridad, si bien la protección de datos se mantiene como un elemento central en la estrategia de negocio, ya no basta por sí misma para responder al panorama de riesgos digitales. Por el contrario, la compañía señala que las organizaciones deben avanzar a un enfoque de “ciberresiliencia”, es decir, la capacidad de prepararse, resistir, responder y recuperarse frente a incidentes de ciberseguridad, con afectaciones mínimas al negocio.
Los atacantes ya no sólo buscan cifrar la información para exigir un pago por el rescate, sino que acceden a datos confidenciales que comprometen los sistemas de respaldo y afectan los procesos de recuperación, maximizando el impacto de los ataques. Por este motivo, la ciberresiliencia propuesta por Kaseya abarca tres pilares fundamentales:
1. Detección temprana de amenazas
Identificar comportamientos anómalos o indicios de una posible intrusión antes de que un ataque se ejecute por completo permite actuar con mayor rapidez y localizar versiones de la información que aún no han sido comprometidas. Esto implica incorporar tecnologías capaces de detectar malware en los respaldos, así como monitorear actividades inusuales dentro de la infraestructura de TI.
2. Garantizar respaldos limpios y confiables
Los datos de respaldo deben almacenarse en entornos protegidos e inmutables, es decir, que no puedan modificarse o eliminarse de forma maliciosa. Asimismo, mantener múltiples puntos de restauración permite recuperar información previa a una posible infección, considerando que algunos tipos de ransomware pueden permanecer ocultos durante semanas o incluso meses antes de activarse.
3. Recuperación rápida y segura
Es clave para la reducción de impacto en las operaciones frente a un incidente. Antes de restaurar la información en los sistemas de producción, es recomendable validar los datos en ambientes aislados para confirmar que están libres de malware. La automatización y la orquestación de estos procesos también ayudan a reducir los tiempos de recuperación y disminuir la dependencia de tareas manuales.
Kaseya también señala que muchas organizaciones ya cuentan con una base importante para avanzar hacia la ciberresiliencia, gracias a soluciones de respaldo y recuperación ante desastres. En estos casos, el siguiente paso consiste en fortalecer dichos entornos mediante controles de acceso más robustos, autenticación multifactor, mecanismos de autorización para operaciones críticas e integración con plataformas de monitoreo y respuesta a incidentes de seguridad.
Este enfoque reconoce que ningún sistema es completamente inmune a los ataques. Por ello, en lugar de asumir que un incidente nunca ocurrirá, la ciberresiliencia parte de la premisa de que las organizaciones deben estar preparadas para responder de forma efectiva cuando suceda.
Para Kaseya, la colaboración entre los equipos de tecnologías de la información y de ciberseguridad resulta indispensable para coordinar una respuesta integral. La protección de los datos no debe abordarse como una función aislada, sino como un componente estratégico para garantizar la continuidad operativa y la confianza de clientes, socios y usuarios. Desarrollar una estrategia de ciberresiliencia es ahora mismo un requisito para proteger la información, mantener la operación y asegurar la continuidad del negocio.




