Fotografía en plano medio de un ejecutivo sonriendo sentado en un sillón de piel en una oficina moderna, sosteniendo una tableta electrónica de la cual se proyecta una interfaz holográfica circular en color azul brillante con iconos de aplicaciones y candados de ciberseguridad.
El uso no supervisado de asistentes y herramientas de inteligencia artificial plantea nuevos riesgos de fuga de información para las empresas.

El uso de herramientas de inteligencia artificial (IA) por parte de los empleados sin autorización de sus organizaciones se ha convertido en un nuevo desafío para los equipos de TI y ciberseguridad. 

Una encuesta de Gartner encontró que el 69% de los líderes de ciberseguridad consultados sospecha o tiene evidencia de que sus empleados utilizan herramientas públicas de IA generativa no autorizadas por sus organizaciones. Por su parte, Cloud Security Alliance reportó que el 82% de las organizaciones encuestadas detectó agentes de IA desconocidos en sus entornos durante el último año.

Estos estudios internacionales reflejan un desafío para las organizaciones de todo el mundo, incluido México: incorporar inteligencia artificial a sus procesos sin perder el control sobre la información que comparten con estas herramientas.

Fotografía de espaldas de una profesional corporativa de pie con traje oscuro dentro de un centro de datos o instalaciones de cómputo, sosteniendo una tableta digital donde se muestra la animación brillante de un procesador con el logotipo central "AI".
La adopción empresarial de agentes autónomos exige una visibilidad constante sobre las aplicaciones y datos compartidos en la red corporativa.

Este fenómeno, conocido como Shadow AI o IA en la sombra, ocurre cuando los colaboradores recurren a asistentes, aplicaciones o agentes de inteligencia artificial sin que los equipos responsables de tecnología y seguridad tengan visibilidad sobre su uso. Aunque estas herramientas pueden facilitar tareas y mejorar la productividad, también pueden generar riesgos cuando se utilizan para procesar información corporativa sin controles adecuados.

La IA también acelera las capacidades de los ciberdelincuentes

El riesgo no se limita a la exposición accidental de información por parte de los empleados. En En su informe Sophos AI Security 2026, de 12 agentes de IA para desarrollar y probar ataques contra herramientas de seguridad informática. La operación generó cerca de 80 módulos y más de 70 técnicas de evasión en cuestión de días, un proceso que, según la investigación, habría requerido semanas de trabajo manual.

El caso muestra cómo los ciberdelincuentes pueden aprovechar la inteligencia artificial para acelerar distintas etapas de sus operaciones. Especialistas en ciberseguridad de Sophos X-Ops también han identificado actividades relacionadas con la comercialización de claves de API para acceder a modelos avanzados de IA y con el intercambio de técnicas para eludir las restricciones de estos sistemas.

Este escenario plantea un doble reto para las empresas: supervisar cómo sus empleados utilizan la IA y prepararse para amenazas que pueden desarrollarse con mayor rapidez mediante estas tecnologías.

Fotografía en plano detalle dentro de una oficina colaborativa donde un empleado señala hacia la pantalla de una computadora portátil abierta que muestra un cerebro digital con circuitos y nodos de datos interconectados en azul eléctrico.
Los ciberdelincuentes aprovechan agentes de inteligencia artificial para optimizar ataques e identificar vulnerabilidades a gran velocidad.

Cómo buscan las empresas recuperar el control sobre la IA

Ante estos desafíos, Sophos desarrolló Sophos AI Defense, una solución diseñada para identificar las herramientas de IA que utilizan los empleados y las aplicaciones, incluidas aquellas que no han sido autorizadas por los equipos de seguridad, así como para aplicar políticas de uso y supervisar las interacciones en tiempo real.

La herramienta recopila señales de dispositivos, redes, identidad y navegadores para identificar la actividad relacionada con la IA. Entre sus capacidades se encuentra la inspección de instrucciones (prompts), archivos cargados y otras interacciones, con el objetivo de ayudar a prevenir la exposición de información confidencial y detectar actividades que requieran intervención.

La actividad identificada puede integrarse con los flujos de trabajo de Sophos XDR y Sophos MDR, lo que permite a los equipos de seguridad investigar posibles incidentes y responder desde sus herramientas habituales.

“Las organizaciones están adoptando la IA más rápido de lo que pueden protegerla, y la mayoría de los equipos de seguridad no puede responder tres preguntas básicas: qué herramientas de IA están en uso, qué datos se introducen en ellas y si esa actividad cumple con las políticas de la organización”, señaló Kyle Falkenhagen, vicepresidente sénior de Gestión de Producto de Sophos.

“Sophos AI Defense brinda a los equipos de seguridad la visibilidad y el control que necesitan para actuar. Así pueden adoptar la IA con confianza y saber exactamente qué están autorizando”, agregó.

Para las empresas, el desafío consiste en encontrar un equilibrio entre permitir que sus colaboradores aprovechen las ventajas de la inteligencia artificial y establecer límites claros para proteger sus datos. Esto implica definir qué herramientas pueden utilizarse, qué información puede compartirse y cómo se supervisan las aplicaciones y los agentes que operan dentro de sus entornos.

Los hallazgos completos de Sophos X-Ops pueden consultarse en el informe Sophos AI Security 2026: https://www.sophos.com/en-us/content/sophos-ai-security-2026-report 

Para obtener más información sobre sobre Sophos AI Defense, visite: https://www.sophos.com/en-us/products/ai-defense.

Autor

  • Periodista

    Periodista de TI y Ciberseguridad | Analista de Transformación Digital, Canales y Negocios Tecnológicos en México y Latam.

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