Fotografía en plano medio de José Alberto Llavot, Gerente de Preventa y Desarrollador de Negocios en Schneider Electric para México y Centroamérica, vistiendo saco oscuro sobre camisa blanca, posando sonriente y apoyado en una mesa de madera de sala de juntas frente a un muro verde con el logotipo corporativo iluminado.
José Alberto Llavot propone arquitecturas modulares y escalables para adaptar la infraestructura eléctrica y de enfriamiento a la demanda real de IA.

Diseñar actualmente un centro de datos para la capacidad que podría necesitar dentro de cinco años resulta cada vez más difícil. La inteligencia artificial está modificando con rapidez la densidad, el perfil térmico y la distribución de las cargas de TI, mientras que entrenamiento, inferencia y aplicaciones en el edge plantean requerimientos distintos. Para las organizaciones, sobredimensionar desde el inicio puede significar mantener capacidad sin utilizar; quedarse corto obliga a intervenir una infraestructura que apenas comienza a operar.

Esta incertidumbre está llevando a revisar la práctica habitual de construir pensando en el máximo crecimiento previsto. Frente a cargas cuya evolución todavía es difícil de anticipar, gana terreno un enfoque más flexible, en el que energía, enfriamiento y espacio puedan incorporarse conforme la demanda se materializa.

Diseñar para cambiar, no para adivinar

Schneider Electric advierte que la IA no representa una única clase de carga. Desde grandes clústeres de entrenamiento hasta servidores de inferencia en el edge, cada escenario modifica las necesidades de potencia, enfriamiento, racks y administración de la infraestructura física. El documento plantea que estas variables deben analizarse en conjunto y considerar desde el diseño la posibilidad de adaptación.

Este principio cambia la lógica de planeación. En lugar de intentar anticipar con precisión una demanda que puede variar conforme evolucionan los modelos, el hardware y las prioridades del negocio, la infraestructura puede organizarse en bloques que permitan añadir capacidad sin reconstruir todo el entorno.

La modularidad cobra relevancia precisamente por esa razón. Un estudio de la compañía señala que los módulos estandarizados, preensamblados e integrados permiten pasar de una lógica de construcción totalmente personalizada a otra basada en integración en sitio. Además de hacer más predecible la implementación, esta aproximación facilita replicar capacidad conforme aparecen nuevas necesidades.

La flexibilidad también llega al enfriamiento

Crecer por etapas no significa únicamente agregar potencia. Una de las decisiones más complejas aparece en la gestión térmica, porque los centros de datos pueden tener que convivir durante años con cargas de diferente densidad y tecnologías de enfriamiento distintas.

Schneider Electric también muestra que la selección de una arquitectura depende de factores como la infraestructura existente, la escala de la implementación y las características de los servidores. Esto abre espacio para configuraciones híbridas, donde la transición hacia refrigeración líquida pueda realizarse de acuerdo con la evolución real de las cargas, en lugar de transformar toda la instalación desde el primer día.

La misma lógica aparece en los diseños de referencia para clústeres de IA de alta densidad. Schneider Electric plantea infraestructuras físicas validadas y documentadas como una forma de reducir la complejidad durante la planeación y disponer de una base reproducible para futuras ampliaciones.

Para el canal TI, este cambio modifica el punto de partida de un proyecto. Dimensionar correctamente va más allá de calcular únicamente cuánta capacidad necesita el cliente hoy también implica definir qué componentes deberán poder ampliarse, qué dependencias existen entre energía y enfriamiento, y hasta dónde puede crecer la instalación sin una intervención mayor.

La flexibilidad, por tanto, no consiste en instalar capacidad indefinidamente. Consiste en crear una arquitectura que permita tomar decisiones conforme exista mejor información sobre la demanda.

En infraestructura para IA el foco está cambiando a conocer qué tan preparada está su infraestructura para crecer sin tener que empezar de nuevo. Para el canal, ayudar a responder esa pregunta amplía su papel desde el suministro tecnológico hacia la planeación de una ruta de crecimiento más gradual, predecible y alineada con las necesidades reales del negocio.

Autores

  • Periodista

    Periodista de TI y Ciberseguridad | Analista de Transformación Digital, Canales y Negocios Tecnológicos en México y Latam.

  • Country Manager México

    Director ITseller Mexico & Mediaware Latam

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