Schneider Electric: Del respaldo energético al monitoreo inteligente; cómo ampliar el valor del canal en infraestructura crítica

Por José Alberto Llavot, Gerente de Preventa y Desarrollador de Negocios en Schneider Electric para México y Centroamérica.

Fotografía de plano medio de José Alberto Llavot posando sentado de lado sobre el borde de una mesa blanca, vistiendo traje ejecutivo oscuro y camisa blanca sin corbata, sonriendo frente a una pared verde institucional con el logotipo
José Alberto Llavot, Gerente de Preventa y Desarrollador de Negocios en Schneider Electric para México y Centroamérica, promueve la transición del mantenimiento reactivo al monitoreo predictivo.

La infraestructura crítica puede permanecer durante años cumpliendo su función sin que exista una lectura suficientemente precisa sobre el desgaste de sus componentes, las condiciones que afectan su desempeño o el momento adecuado para modernizarla. En sistemas de respaldo energético, por ejemplo, Schneider Electric señala que las baterías VRLA tienen una vida útil esperada de entre tres y cinco años, aunque factores como la temperatura, el número de descargas y las condiciones de operación pueden modificar considerablemente ese periodo. Más que una cuestión de mantenimiento, el dato plantea un desafío para el canal TI: ayudar a los clientes a conocer mejor el estado de su infraestructura antes de que la antigüedad se convierta en riesgo.

La protección eléctrica sigue siendo indispensable, pero hoy representa solo una parte del problema. Conforme aumenta la dependencia de aplicaciones digitales, servicios distribuidos y cargas críticas, cobra mayor relevancia la capacidad de obtener información de la infraestructura, interpretar su comportamiento y actuar con anticipación.

La infraestructura también genera información

La digitalización está modificando la manera de administrar los activos eléctricos. Schneider Electric señala que la infraestructura energética avanza de una gestión basada principalmente en capacidad instalada y respuesta ante incidentes hacia otra apoyada en monitoreo continuo, visibilidad operacional y análisis de datos. Esta transición permite identificar desviaciones y anticipar posibles fallas antes de que comprometan la operación.

Para el canal TI, el cambio es relevante porque desplaza su participación desde una lógica reactiva hacia una labor de seguimiento. Con información sobre el comportamiento de los activos es posible establecer prioridades de mantenimiento, detectar condiciones fuera de rango y sustentar con mayor precisión una decisión de modernización.

La tecnología, sin embargo, no sustituye el criterio técnico. El valor aparece cuando esos datos se convierten en información útil para responder preguntas concretas, como lo saber qué activo requiere atención primero, dónde existe un riesgo creciente, qué capacidad permanece disponible o qué inversión puede programarse sin afectar la continuidad.

De mantener equipos a gestionar riesgo operativo

Esta visión adquiere mayor importancia cuando las organizaciones operan infraestructura distribuida entre centros de datos, sucursales, instalaciones industriales o sitios de borde. Administrar cada activo de manera aislada limita la capacidad de reconocer patrones y establecer prioridades.

Schneider Electric identifica precisamente la monitorización en tiempo real y el análisis predictivo de la vida útil de los activos como elementos de la modernización orientada a resiliencia. La administración de infraestructura comienza así a desplazarse del mantenimiento periódico hacia un modelo donde condición, capacidad y riesgo pueden evaluarse de manera conjunta.

La misma lógica se extiende al ciclo de vida. Schneider Electric plantea cuatro etapas para una gestión proactiva de activos eléctricos: diseño y estrategia, monitoreo digitalizado, análisis predictivo y ejecución del mantenimiento. El punto relevante no está en cada etapa por separado, sino en la posibilidad de conectarlas para tomar decisiones con mayor información.

El valor está en interpretar, no solo en instalar

Para integradores y especialistas del canal, esta evolución demanda capacidades diferentes a las de una venta tradicional de infraestructura. El conocimiento técnico continúa siendo indispensable, pero debe complementarse con la capacidad de interpretar datos operativos, comprender el ciclo de vida de los activos y relacionar esos hallazgos con las prioridades del negocio.

Ahí está uno de los principales cambios que enfrenta la infraestructura crítica. El respaldo energético deja de verse únicamente como una protección ante una interrupción y comienza a formar parte de una estrategia más amplia de administración del riesgo.

El siguiente paso para el canal no consiste necesariamente en incorporar más tecnología, sino en obtener mayor valor de la información que ya produce la infraestructura. Saber qué está ocurriendo, reconocer dónde comienza a aumentar el riesgo y determinar cuándo conviene intervenir puede resultar tan relevante como la propia capacidad de respaldo. En esa lectura más completa de la operación se encuentra una oportunidad para fortalecer el papel consultivo del canal TI.

Autor

  • Periodista

    Periodista de TI y Ciberseguridad | Analista de Transformación Digital, Canales y Negocios Tecnológicos en México y Latam.

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