La acelerada digitalización en México ha abierto nuevas oportunidades para las pequeñas y medianas empresas, pero también ha ampliado significativamente la superficie de ataque. En este entorno, el riesgo ya no se limita a malware tradicional, sino que abarca robo de información, suplantación de identidad y fraudes que pueden impactar directamente la operación, especialmente en organizaciones que no cuentan con áreas especializadas de TI.
Frente a este panorama, Norton ha fortalecido su estrategia para 2026 con soluciones como Norton Small Business, orientadas a organizaciones que carecen de áreas especializadas de TI. Iskander Sanchez-Rola, Director de Inteligencia Artificial e Innovación en Norton, advirtió que subestimar el riesgo sigue siendo uno de los principales errores: “Pensar que por ser una empresa pequeña no serás atacado es un error crítico; en realidad, al contar con menos protección, te conviertes en un objetivo más accesible y el impacto puede ser total”.
“La Inteligencia Artificial ha elevado el nivel y la sofisticación a una escala sin precedentes, por lo que la defensa debe ser igualmente avanzada, capaz de anticipar riesgos y proteger al usuario en cada punto de interacción en línea”.
Iskander Sanchez-Rola, Director de Inteligencia Artificial e Innovación en Norton.

El avance de la Inteligencia Artificial ha transformado también la naturaleza de las amenazas. Hoy, los ataques son más personalizados, automatizados y difíciles de detectar, evolucionando más allá del virus tradicional hacia esquemas de engaño que apelan directamente al comportamiento del usuario. En este contexto, Norton ha desarrollado herramientas impulsadas con Inteligencia Artificial, que permiten analizar amenazas en tiempo real y anticipar comportamientos maliciosos antes de que se materialicen.
“Los ataques ya no ocurren en un solo punto; hoy se distribuyen a través de múltiples canales como mensajes, llamadas, correos electrónicos o códigos QR. Por eso, la protección debe ser integral y capaz de acompañar al usuario en todo su entorno digital”, explicó Sanchez-Rola, al destacar la necesidad de evolucionar hacia modelos de defensa más amplios y que cubran diversos puntos de ataque.

Uno de los pilares de esta estrategia es la simplificación tecnológica. Norton busca que la ciberseguridad deje de ser un proceso complejo y se convierta en una herramienta accesible para cualquier negocio, independientemente de su tamaño. En este proceso, el canal de distribución se posiciona como un actor estratégico para acercar, implementar y adaptar las soluciones a las necesidades reales de cada cliente.
Desde la perspectiva comercial, Edgar Ordoñez, Director de Ventas en México, enfatizó que la evolución del portafolio responde a un cambio de fondo en la forma en que operan los riesgos digitales, especialmente para las PyMEs que carecen de áreas especializadas en ciberseguridad. En este contexto, destacó cómo soluciones como Norton Small Business, Norton Mobile Security y Norton 360 Advanced extienden la protección más allá del dispositivo tradicional, integrando seguridad para identidad, navegación y transacciones en entornos móviles y personales que también impactan al negocio y a los usuarios directamente. “Hoy los ataques ya no buscan solo vulnerar un equipo, sino engañar al usuario y aprovechar cualquier punto de contacto digital; por eso nuestras soluciones están diseñadas para acompañarlo en su día a día, proteger su información y facilitar la seguridad sin exigir conocimientos técnicos, especialmente en empresas donde no existe un equipo de TI”, afirmó.

“Pensar que por ser pequeño no serás atacado es uno de los mayores errores en ciberseguridad; precisamente por tener menor o nula protección digital, las PyMEs se convierten en objetivos rentables para los atacantes”.
Edgar Ordoñez, Director de Ventas en México en Norton.

Asimismo, Ordoñez destacó el papel del ecosistema de partners para llevar estas capacidades a mercados donde la digitalización avanza rápidamente, pero la protección aún es limitada. “La oportunidad está en acercar soluciones que realmente entiendan la realidad de las pequeñas empresas, que no compliquen su operación y que les permitan protegerse sin necesidad de convertirse en expertos; ahí el canal tiene un rol fundamental como asesor y habilitador”.








