El 2025 ha sido un año absolutamente atípico para nosotros en Red Hat NOLA. Al iniciar el periodo, el mercado proyectaba ciertas tendencias, pero nos encontramos con un par de disruptores que generaron un dinamismo completamente diferente y, afortunadamente, muy positivo para nuestra operación en México. Este escenario nos permitió fortalecer nuestro quehacer en dos disciplinas fundamentales: la inteligencia artificial (IA) y la virtualización.
“El gran desafío para nuestros canales será el foco; la tentación de abrir muchos frentes de innovación es grande, pero la especialización técnica y comercial es lo que realmente garantiza la rentabilidad y el éxito en el delivery hacia el cliente final”.
Observamos una explosión en la demanda de IA. Nuestra tarea ha sido democratizar esta tecnología, bajando las barreras de entrada y rompiendo el estigma de que solo los modelos de trillones de variables son viables para las empresas. Apostamos por enfoques más eficientes, como los LLM pequeños y modelos de inferencia que optimizan recursos, permitiendo que las organizaciones mexicanas ganen en productividad sin complejidades innecesarias.
En cuanto a la virtualización, detectamos un apetito creciente por alternativas sólidas en un mercado donde algunos jugadores de la competencia están cambiando sus estrategias radicalmente. A través de la nube híbrida abierta y la automatización, hemos logrado que nuestros clientes reduzcan costos y mejoren su resiliencia ante amenazas como el ransomware, manteniendo crecimientos de doble dígito donde el primer dígito no es un uno, lo cual refleja una adopción agresiva de nuestras soluciones, facturadas en casi un 90% a través de nuestra red de partners.
“Nuestra meta es democratizar la IA bajando las barreras de entrada y rompiendo el mito de que solo los modelos de trillones de variables complejos son los únicos que deben utilizarse”.
Estrategia 2026
De cara al 2026, mi visión es de continuidad y evolución. La IA seguirá siendo el gran motor, no solo por la tecnología en sí, sino porque está habilitando modelos de negocio que antes eran impensables. Por ello, el 2026 estará marcado por cuatro ejes: IA, seguridad informática con sistemas de automatización que se “autosanen”, desarrollos ágiles bajo la metodología DevOps y una fuerte apuesta por la eficiencia operativa.
Finalmente, el 2026 será el año del nearshoring en México. Independientemente de las coyunturas globales, prevemos una derrama de billones de dólares que requerirá una capilaridad sin precedentes, especialmente en zonas como el Bajío y el norte del país.
“Hoy más que nunca, lejos de tener una competencia directa entre canales, debe haber un complemento a través de lo que llamamos cadenas productivas de especialización técnica y comercial”.
También vemos una oportunidad enorme en la digitalización de gobiernos federales, estatales y municipales que buscan transparencia y eficacia. Para capturar este valor, seguiremos impulsando las “cadenas productivas”, fomentando la colaboración partner-to-partner donde el conocimiento técnico de uno se sume a la fuerza comercial de otro. Estamos sentados en una mina de oro y el código abierto es la herramienta que nos permitirá co-crear juntos, entregando valor inmediato al mercado.








